Endless happiness

Tarde de compras por la ciudad. Como no, el imperio Inditex triunfa en días como éstos. El Paul Newman español acompañando a su chica. No trabajan ninguno de los dos, pero se lo montan mejor que si tuviesen dinero para dar la vuelta al mundo ocho veces. Y es que los expertos apuntan que una vez se tienen las necesidades básicas cubiertas, el hecho de acumular más al mes no te hace más feliz. Además, tiene su gracia mirar precios antes de comprar. Al fin y al cabo, los fotografiados siguen siendo la pareja con más glamour de las callejuelas urbanas. Olé, olé y olé!

Shopping in the afternoon around the city. It goes without saying that the Inditex empire doesn’t have competitors in days like these. The Spanish Paul Newman with his girlfriend. Neither of them works, but they manage even better than if they had money to go around the world eight times. Experts have it that once basic needs are met, the fact of squirreling away more and more each month doesn’t make you happier. Besides, it is funny to browse the prices before actually buying an item. After all, the ones in the picture are still the most glamorous couple on the block. Hurray!

© Photography by Alberto Pérez Pastor – © Text by Marta Gómez Ballester – © English translation by Sara Besalduch


María está subida al único tren del que no le gustaría bajarse: el de la maternidad. No tiene ayuda del padre; de hecho, no sabe quién es ni lo sabrá nunca. Desde luego, su niño no es fruto de Pedro ni de Luis, sus dos últimos novietes. Ella prefirió no conocer el rostro ni el cuerpo del inseminador. Ahora es muy feliz, aunque tiene más faena que de costumbre; meses antes solamente tenía que preocuparse por cómo marchaba el despacho y hacerse las revisiones pertinentes en el ginecólogo. No le duele tener trabajo extra, le compensa como nunca antes le habían satisfecho sus quehaceres. Es cierto que hace tiempo que lo único que moja son las magdalenas en el desayuno. Sus admiradores y compañeros de juegos sexuales ya no llaman los jueves para “preparar” el fin de semana. A María eso le importa tres pepinos, no le sabe mal perder hombres cobardes; esos trenes van y vuelven, en distintos nombres, lugares y escenarios.

María is in the only train that she would never want to get off: maternity. She doesn’t have any help from the father; in fact, it’s unknown to her and probably she’ll never know about it. Without any doubt, her son is not Pedro’s or Luis’s, her latest boyfriends. She preferred not to know either the face or the body of the inseminator. Now she is very happy, though with more duties than she used to have; months ago she only had to worry about how to leave her job to go through the habitual gynaecological check-ups. She doesn’t mind having extra work, in fact, not any previous must-dos had ever been so satisfying. Truth has it that it’s been a while since the only things that get wet are the buns at breakfast. Her admirers and sexual partners don’t call her any more on Thursdays to “prepare” the weekend. Maria doesn’t care a fig, losing coward men doesn’t make her feel bad; those trains come and go, in different names, places and sceneries.

© Photography by Alberto Pérez Pastor – © Text by Marta Gómez Ballester – © English translation by Sara Besalduch

Life full of you absence

La vida colmada de tu ausencia.

Mi cuerpo te echa de menos como añoraría un miembro amputado, falso amante mío tantas veces imaginado.  Para sobrevivir a tu ausencia puedo recordar cada sueño, y recordar cada caricia que invento. Así cada día te espero, y te veo acercarte y siento como tus ojos recorren mis pechos. Tú, vas acariciándome lentamente desde dentro, alcanzando todos los rincones de mi cuerpo. Yo te noto en cada caricia no nacida, te siento en cada abrazo imaginado, te invento desesperada en cada momento de naufragio. Entonces vuelves como una ráfaga de viento que enreda mi pelo sin control, alborotando mis rancios sentimientos, descontrolando mi voluntad sometida a la frustración. Cuando te sueño dormida o despierta, amanezco  a la vida donde  tú y yo vivimos, cruel mentira, antídoto para el veneno de tu indiferencia, alivio y tortura eterna,  donde mi alma de nuevo se suicida henchida de tu ausencia.

Life full of you absence.

My body misses you as if it were an amputated limb, false lover of mine for so many times desired. To get over your absence I can recall every dream, every caress I make up. This way I long for you every day, and when I see you coming and I can feel you running your eyes over my breasts. You stroke me slowly from inside, reaching any single corner of my body. I experience any caress, any hug in my mind, I desperately invent you in any reckless moment. It is then when you come back as a blast that tangles up my hair without control, stirring my rotten feelings, losing control over my will subject to frustration. When I dream you either awake or asleep, I wake up in a life where you and I dwell, cruel lie, antidote for the poison of your indifference, relief and eternal torture, where my soul commits suicide again full of your absence.

© Photography by Alberto Pérez Pastor – © Text by Josefina Luis Carrillo – © English translation by Sara Besalduch

Sun & shadow

Bronceados, con arrugas, calzado cómodo, muchos años a sus espaldas y desde ya hace varios que acuden puntualmente a su cita de paseo vespertino. Poco menos de una hora de caminata y descanso obligado, porque lo pide el cuerpo. Observan su alrededor mientras les llega la brisa del mar que les evade de la preocupación por los achaques propios de su edad. Ese vientecillo de la libertad les hace sentir vivos, no como décadas atrás, pero sí como yo firmaría por llegar a la vejez. Pantalón corto, gafas de sol, tirantes, sombrero, un bastón de ayuda y compañía. A veces no hace falta hablar para entenderse.

Tanned, wrinkled, with comfortable footwear, many years behind them and for several they haven’t missed any evening stroll. After an hour’s walk, their body tells them to rest. They look around as the sea breeze evades them from the annoyances of that age. This breeze of freedom makes them feel alive, not like decades ago, but as I would like to reach old age. Shorts, sunglasses, suspenders, a hat, a cane and good company. Sometimes you do not need words to get yourself understood.

© Photography by Alberto Pérez Pastor – © Text by Marta Gómez Ballester – © English translation by Sara Besalduch


La Reina Doña Sofía: buen reclamo para iniciar la lectura. Se adentra en la revista y lo más interesante son las lorzas que le han salido a Penélope Cruz. “¿Estará embarazada?” No es que la monarca no llame su atención, pero le atraería más verla en biquini. El cafelito es lo de menos. Se ha tomado uno en casa y no necesitaba otro. Después de haber dado su paseo matutino, ha optado por hacer una parada en la cafetería del barrio. Es su momento del día, luego ya pensará qué prepara para comer. Ah, hoy no hace falta calentarse la cabeza; sobra comida de ayer, además siempre hay gazpacho de brick en la nevera. Se mete de lleno en la lectura, sin limitarse a los exiguos titulares, satisfecha por ese ratito de gloria a cambio de poco más de un euro. Mmmm…

The Queen Sofia: a good lure to start reading. As she goes into the magazine, the thing that strikes her the most is Penelope Cruz and her new spare tyres. “Is she be pregnant?”. It isn’t so that the Monarch draws her attention but it would be more catching seeing Her in bikini. The coffee isn’t the point. She has had one back home and doesn’t need another one. After her usual morning stroll, she has decided to stop at the coffee shop round the corner. This is his perfect moment, she will later think about lunch. Uh, today is not the day to think too much; there are leftovers from yesterday, besides, there is always some gazpacho in the fridge. She immerses herself into the reading, going even beyond the meagre headlines, satisfied by that little time of glory for a bit more than one euro. Mmmmm

© Photography by Alberto Pérez Pastor – © Text by Marta Gómez Ballester – © English translation by Sara Besalduch

Smoking and waiting

Apoyada en la pared, espera… Probablemente espera a que llegue su pareja para irse a comer juntos. Pero, ¿espera algo más? Quizá espere que su hipoteca acabe de pagarse, que su jefe no le grite, que su pareja sea más cariñosa con ella y un largo etc. En definitiva, que las cosas mejoren. Mientras tanto, se enciende un cigarrillo y mira con cierto aire de desencanto el futuro. Le sobra realismo, le falta ilusión.

Leaning on the wall, she waits… Probably, she is waiting for her partner to go and have lunch together. Is she waiting for something else, though? Maybe she expects her mortgage to be paid at last, her boss not to yell at her, her partner to be more affectionate with her, and a long etc. In short, she wants everything to improve. Meanwhile, she lights up a cigarette and looks ahead with a slight disappointment. She exceeds in realism, hopelessly.

© Photography by Alberto Pérez Pastor – © Text by Marta Gómez Ballester


Recuerdos (el pulpo)

Acodado en esta barandilla, acude a mi mente el recuerdo de aquel día, algo lejano ya: me veo saliendo del mar con aquel pulpo que había pescado para ti, mi amada princesa, más de un kilo de carne viscosa , amorfa y desesperada, agarrándose a mi brazo. Tú, que recostada sobre las rocas de aquel solitario malecón tomabas el sol desnuda, con crema solar factor 8, al sentir el frescor de mi sombra sobre tu cuerpo abriste los ojos y tu mirada se topó con mi silueta apolínea recortada contra el azul del cielo. “Mira”, te dije henchido de orgullo alargando mi brazo. Algunas gotitas salpicaron tu piel enrojecida por el sol antes de que el cefalópodo se deslizara en busca de la protección de tus grietas, únicos reductos de humedad entre las piedras recalentadas de aquella escollera .

Cinco horas después, mientras tus lágrimas saladas se mezclaban con el agua salada de la palangana en la que estabas sentada, aquello, por fin, comenzó a asomar…
Me dijiste que no querías verme nunca más, y yo, desde entonces, no puedo comer pulpo sin sentir la excitación de nuestras viejas noches de amor.

Memories (the octopus)

Leaning on this railing, the memory of that rather distant day comes to my mind: I see myself coming out from the sea with that octopus fished just for you, my beloved princess, more than a kilo of viscous, amorphous and desperate flesh in my arm. You, lying naked on the rocks of that breakwater having a sunbath with solar protection cream factor 8, opened your eyes when you felt the freshness of myshadow on your body and found my apollonian silhouette against the blue sky. “Look”, I said proudly while I stretched my arm. Some water drops fell on your reddened skin before the cephalopod slipped from my arm searching for the protection of your holes, the only traces of moisture among the dry hot rocks of that breakwater.

Five hours later, while your salty tears mixed with the salty water of the basin in which you were sitting, finally it began to appear…
You told me that you didn’t want to see me anymore and from that moment, I cannot eat octopus without feeling the excitement of our old nights of love.

© Photography by Alberto Pérez Pastor – © Text by Morasio


Lo que la niña no ve

Los niños tienen algo que la mayoría de los adultos hemos perdido: el presente. Por eso es necesario inmortalizar momentos como éste, en los que una niña ha sabido encontrar un instante en el ahora para observar el desierto de agua que se expande frente a ella.

Su mirada encontrará unos pequeños puntos que flotan en un horizonte ligeramente inclinado, un horizonte que se dibuja justo a la altura de sus ojos. Y después, más agua… hasta que, justo en la orilla, descubrirá a varias personas que le parecerán -y quizás lo sean- hormigas.

Y después unos coches alineados de la misma forma que ella lo hace al entrar al colegio, y después una carretera, y después una vía de tren, y después… un muro que nos impide verlo.

Lo que ella nunca podrá ver, y en eso usted y yo somos afortunados, es justamente lo mejor de esta foto: la espalda de una niña apoyada sobre una barandilla mirando hacia el mar. ¿Verdad que la postal es bonita?

What the girl is not able to see

Children have something that most adults have lost: the present. So it is necessary to immortalize moments like this one, where a girl has found an instant to observe the water desert that expands right in front of her.

Her look meets tiny points floating on the slightly inclined horizon, an horizon that appears right in front of her eyes. Later, more water and on the shore, people who seem ants.

She continues her search and finds lined cars, a road, a railway and finally, the wall that prevents us from seeing more.

She will not be able to see the best of this picture: the back of a girl leaning over a railing and overlooking the sea. Isn’t it a beautiful postcard?

© Photography by Alberto Pérez Pastor – © Text by Eloy Moreno

Amusement vs. Weariness

Observando la cara del señor de la imagen, nos entran las ganas de averiguar el contenido de la información del periódico. Está disfrutando, y es que las personas contentas nos atraen consciente o inconscientemente. Quién no se detendría a decirle: “¿qué estás leyendo?” ¿Y quién no bostezaría al observar la cara de la mujer de al lado? Y es que todo se contagia. Así que, señores, ¡vístanse con una sonrisa cuando salgan a la calle!

Noting the man face, it is wanted to find out the information content of the newspaper. He is enjoying, because happy people lure us consciously or unconsciously. Who would not stop to tell him: “what are you reading?” And who would not yawn by looking the woman beside? Everything is spread. So, men, women, wear a smile on your face when you go outside!

© Photography by Alberto Pérez Pastor – © Text by Marta Gómez Ballester

A man with a cap & the legs

Jubilado desde hace años, tranquilo, despreocupado por el futuro. Se sienta a descansar después de un largo paseo, sin importarle dónde. Observa a la gente pasar, y las hermosas piernas de su compañera ya no son objeto de su deseo, o al menos ya no de la misma manera que años atrás. Se encuentra a gusto, porque con los años ya no tiene prisa, tampoco miedo…

Retired several years, quiet, unconcerned about the future. He sits down to rest after a long walk, no matter where. He watches people going, and his companion’s beautiful legs are no longer object of his desire, or at least not in the same way when he was younger. He feels at ease, because through the years he is in no hurry, not afraid of anything.

© Photography by Alberto Pérez Pastor – © Text by Marta Gómez Ballester

food for thought