Memories

Recuerdos (el pulpo)

Acodado en esta barandilla, acude a mi mente el recuerdo de aquel día, algo lejano ya: me veo saliendo del mar con aquel pulpo que había pescado para ti, mi amada princesa, más de un kilo de carne viscosa , amorfa y desesperada, agarrándose a mi brazo. Tú, que recostada sobre las rocas de aquel solitario malecón tomabas el sol desnuda, con crema solar factor 8, al sentir el frescor de mi sombra sobre tu cuerpo abriste los ojos y tu mirada se topó con mi silueta apolínea recortada contra el azul del cielo. “Mira”, te dije henchido de orgullo alargando mi brazo. Algunas gotitas salpicaron tu piel enrojecida por el sol antes de que el cefalópodo se deslizara en busca de la protección de tus grietas, únicos reductos de humedad entre las piedras recalentadas de aquella escollera .

Cinco horas después, mientras tus lágrimas saladas se mezclaban con el agua salada de la palangana en la que estabas sentada, aquello, por fin, comenzó a asomar…
Me dijiste que no querías verme nunca más, y yo, desde entonces, no puedo comer pulpo sin sentir la excitación de nuestras viejas noches de amor.

Memories (the octopus)

Leaning on this railing, the memory of that rather distant day comes to my mind: I see myself coming out from the sea with that octopus fished just for you, my beloved princess, more than a kilo of viscous, amorphous and desperate flesh in my arm. You, lying naked on the rocks of that breakwater having a sunbath with solar protection cream factor 8, opened your eyes when you felt the freshness of myshadow on your body and found my apollonian silhouette against the blue sky. “Look”, I said proudly while I stretched my arm. Some water drops fell on your reddened skin before the cephalopod slipped from my arm searching for the protection of your holes, the only traces of moisture among the dry hot rocks of that breakwater.

Five hours later, while your salty tears mixed with the salty water of the basin in which you were sitting, finally it began to appear…
You told me that you didn’t want to see me anymore and from that moment, I cannot eat octopus without feeling the excitement of our old nights of love.

© Photography by Alberto Pérez Pastor – © Text by Morasio