Smoking and waiting

Apoyada en la pared, espera… Probablemente espera a que llegue su pareja para irse a comer juntos. Pero, ¿espera algo más? Quizá espere que su hipoteca acabe de pagarse, que su jefe no le grite, que su pareja sea más cariñosa con ella y un largo etc. En definitiva, que las cosas mejoren. Mientras tanto, se enciende un cigarrillo y mira con cierto aire de desencanto el futuro. Le sobra realismo, le falta ilusión.

Leaning on the wall, she waits… Probably, she is waiting for her partner to go and have lunch together. Is she waiting for something else, though? Maybe she expects her mortgage to be paid at last, her boss not to yell at her, her partner to be more affectionate with her, and a long etc. In short, she wants everything to improve. Meanwhile, she lights up a cigarette and looks ahead with a slight disappointment. She exceeds in realism, hopelessly.

© Photography by Alberto Pérez Pastor – © Text by Marta Gómez Ballester

Memories

Recuerdos (el pulpo)

Acodado en esta barandilla, acude a mi mente el recuerdo de aquel día, algo lejano ya: me veo saliendo del mar con aquel pulpo que había pescado para ti, mi amada princesa, más de un kilo de carne viscosa , amorfa y desesperada, agarrándose a mi brazo. Tú, que recostada sobre las rocas de aquel solitario malecón tomabas el sol desnuda, con crema solar factor 8, al sentir el frescor de mi sombra sobre tu cuerpo abriste los ojos y tu mirada se topó con mi silueta apolínea recortada contra el azul del cielo. “Mira”, te dije henchido de orgullo alargando mi brazo. Algunas gotitas salpicaron tu piel enrojecida por el sol antes de que el cefalópodo se deslizara en busca de la protección de tus grietas, únicos reductos de humedad entre las piedras recalentadas de aquella escollera .

Cinco horas después, mientras tus lágrimas saladas se mezclaban con el agua salada de la palangana en la que estabas sentada, aquello, por fin, comenzó a asomar…
Me dijiste que no querías verme nunca más, y yo, desde entonces, no puedo comer pulpo sin sentir la excitación de nuestras viejas noches de amor.

Memories (the octopus)

Leaning on this railing, the memory of that rather distant day comes to my mind: I see myself coming out from the sea with that octopus fished just for you, my beloved princess, more than a kilo of viscous, amorphous and desperate flesh in my arm. You, lying naked on the rocks of that breakwater having a sunbath with solar protection cream factor 8, opened your eyes when you felt the freshness of myshadow on your body and found my apollonian silhouette against the blue sky. “Look”, I said proudly while I stretched my arm. Some water drops fell on your reddened skin before the cephalopod slipped from my arm searching for the protection of your holes, the only traces of moisture among the dry hot rocks of that breakwater.

Five hours later, while your salty tears mixed with the salty water of the basin in which you were sitting, finally it began to appear…
You told me that you didn’t want to see me anymore and from that moment, I cannot eat octopus without feeling the excitement of our old nights of love.

© Photography by Alberto Pérez Pastor – © Text by Morasio

Mediterráneo

Lo que la niña no ve

Los niños tienen algo que la mayoría de los adultos hemos perdido: el presente. Por eso es necesario inmortalizar momentos como éste, en los que una niña ha sabido encontrar un instante en el ahora para observar el desierto de agua que se expande frente a ella.

Su mirada encontrará unos pequeños puntos que flotan en un horizonte ligeramente inclinado, un horizonte que se dibuja justo a la altura de sus ojos. Y después, más agua… hasta que, justo en la orilla, descubrirá a varias personas que le parecerán -y quizás lo sean- hormigas.

Y después unos coches alineados de la misma forma que ella lo hace al entrar al colegio, y después una carretera, y después una vía de tren, y después… un muro que nos impide verlo.

Lo que ella nunca podrá ver, y en eso usted y yo somos afortunados, es justamente lo mejor de esta foto: la espalda de una niña apoyada sobre una barandilla mirando hacia el mar. ¿Verdad que la postal es bonita?

What the girl is not able to see

Children have something that most adults have lost: the present. So it is necessary to immortalize moments like this one, where a girl has found an instant to observe the water desert that expands right in front of her.

Her look meets tiny points floating on the slightly inclined horizon, an horizon that appears right in front of her eyes. Later, more water and on the shore, people who seem ants.

She continues her search and finds lined cars, a road, a railway and finally, the wall that prevents us from seeing more.

She will not be able to see the best of this picture: the back of a girl leaning over a railing and overlooking the sea. Isn’t it a beautiful postcard?

© Photography by Alberto Pérez Pastor – © Text by Eloy Moreno

Amusement vs. Weariness

Observando la cara del señor de la imagen, nos entran las ganas de averiguar el contenido de la información del periódico. Está disfrutando, y es que las personas contentas nos atraen consciente o inconscientemente. Quién no se detendría a decirle: “¿qué estás leyendo?” ¿Y quién no bostezaría al observar la cara de la mujer de al lado? Y es que todo se contagia. Así que, señores, ¡vístanse con una sonrisa cuando salgan a la calle!

Noting the man face, it is wanted to find out the information content of the newspaper. He is enjoying, because happy people lure us consciously or unconsciously. Who would not stop to tell him: “what are you reading?” And who would not yawn by looking the woman beside? Everything is spread. So, men, women, wear a smile on your face when you go outside!

© Photography by Alberto Pérez Pastor – © Text by Marta Gómez Ballester